¿Qué es este gasoducto?
El gasoducto proyectado H2Med es un proyecto a gran escala para llevar hidrógeno de la Península Ibérica al centro de Europa. Lo venden como una pieza clave para la transición verde europea, prometiendo un futuro de energía limpia y crecimiento económico. Pero detrás de esta promesa hay una realidad muy diferente. Las multinacionales de la energía ya están construyendo infraestructuras enormes a lo largo de la ruta, mientras que los pueblos afectados y los activistas se preguntan: ¿para quién es realmente este ‘futuro verde’? ¿Quién gana el dinero y quién paga las consecuencias?


¿Qué es el hidrógeno ‘verde’?
El hidrógeno se presenta a menudo como una solución de energía limpia, pero no todo el hidrógeno es igual. Hoy en día, más del 99% todavía se produce a partir de combustibles fósiles. Solo una pequeña parte es ‘verde’, fabricado con electricidad renovable a través de un proceso que consume muchísima energía llamado electrólisis.
Producir, almacenar y transportar hidrógeno es complejo, caro e ineficiente. Esto abre una pregunta clave: si es tan difícil de manejar, ¿por qué estamos construyendo infraestructuras enormes como el H2Med a su alrededor?
¿Qué le hace el H2Med a la tierra, al agua y a los pueblos?
El llamado hidrógeno ‘verde’ no sale de la nada. Su producción industrial necesita infraestructuras enormes. A lo largo de la ruta del H2Med, esto significa que plantas de biogás, parques eólicos, campos solares y gasoductos transformarán territorios enteros. Estos proyectos ocupan la tierra, consumen agua y convierten las zonas rurales en fábricas de energía para los mercados del norte de Europa.
En regiones donde el agua ya escasea, producir hidrógeno amenaza con secar los acuíferos. Al mismo tiempo, las tierras de cultivo se usan cada vez más para generar energía en lugar de producir alimentos. Lo que nos venden como una transición verde presiona la economía local, daña los ecosistemas y destruye el futuro del campo. Mientras tanto, la energía producida se exporta a otros lugares.


¿Es el H2Med la próxima ola de colonialismo energético?
Para muchos pueblos, el H2Med se siente como la continuación de una larga historia de expolio energético. Regiones que ya sufren el impacto de embalses, centrales nucleares o macroproyectos renovables vuelven a ser convertidas en simples proveedoras de energía en nombre del crecimiento económico. El patrón siempre es el mismo: la energía se produce en las periferias, mientras que las ganancias y el poder de decisión se quedan en otra parte.
Al mismo tiempo, el H2Med cuenta con grandes inversiones privadas y apoyo político, a pesar de que su eficiencia y su demanda real son muy dudosas. Esto amenaza con atar a los territorios a nuevas infraestructuras que solo sirven a los intereses de la industria y la exportación. Para muchos activistas, esto no es una transición justa, sino colonialismo energético con una etiqueta verde.
Resistiendo gasoductos
–
construyendo futuros
Encuentra todas las videos en un solo lugar:
Sigue las historias de los activistas y del gasoducto en el mapa interactivo de abajo::

